Siempre he pensado que es difícil escribir sobre uno mismo, directamente, sin personajes intermediarios. Así que, intentando no dar demasiados rodeos que puedan aburrir al lector, diré que, estudiando Interpretación descubrí que, además de actuar, me gustaba también escribir. Poco a poco empezó a gustarme tanto que, años después de haber acabado la carrera, alguien me animó a estudiar Dramaturgia. Desde entonces, no he dejado de escribir. Aprovecho los huecos silencios que me ofrece la vida, por ejemplo las siestas de mi hijo, para sacar un rato donde dedicarle tiempo a esto, a lo que disfruto como nada y a lo que me hace volar aun estando sentada en casa.
Escritura. / Style.
Y ahora toca escribir sobre lo que uno escribe. Aunque nunca he buscado tener un estilo propio que se viera reflejado en mi escritura, supongo que poco a poco ha ido apareciendo. Escribo sobre imágenes que veo (dos ancianas a las que el recuerdo las mantiene vivas... Dos desconocidos a los que la vida se les hace insoportable, que se quedan encerrados en un ascensor...), sobre temas que me preocupan (la pedofilia) y sobre todo aquello que me genera algún tipo de desconcierto o incomodidad. ¿Algo que una todos mis textos? Supongo que el humor. Adoro el humor y si es con un cierto tinte negro, todavía mejor. No sé qué sería de nosotros sin él. O al menos, no sé qué sería de mi teatro sin esas gotitas de sarcasmo.