Román recibe una invitación para la fiesta de conmemoración del 25º aniversario de su graduación en el colegio. Aunque en principio ni se plantea ir, finalmente toma la decisión de aceptar. En el viaje de regreso en tren desde Madrid a Gijón, recuerda aquellos años, los compañeros, los amigos y enemigos. La fiesta comienza en el polideportivo del colegio y él va recibiendo por Whatsapp los mensajes del grupo de la fiesta. Eso le permite recordar a los antiguos compañeros, a los que no ha vuelto a ver, y las situaciones vividas todos aquellos años mientras el tren continúa su viaje hacia el pasado.
Notas. / Notes on the piece.
Durante años ha habido un tema que me ha obsesionado y que, por distintas causas, no encontré la historia adecuada para abordarlo. Se trata del acoso escolar. Frecuentemente he recordado momentos vividos en los que asumí los diferentes roles que afectan a este fenómeno: fui acosador, fui cómplice, fui acosado. Pero no encontraba el momento para escribir sobre aquello. El bullying era tan solo un tema, ocho letras pegadas en un post it a la pared. Todo cambió hace unos meses. Alguien me incluyó en un grupo de WhatsApp conformado por un centenar de ex compañeros de colegio. Habían organizado un reencuentro veinticinco años después. Nuestras vidas se habían separado, pero los recuerdos permanecían allí y se hacían realidad en ese grupo espantoso lleno de pasado. Ya no quedaba nada del patio del colegio ni del olor de la clase ni de los críos que habíamos sido. Era doloroso, era cruel. Fue el trampolín que necesitaba para comenzar a escribir.
Comencé mi carrera como dramaturgo en el año 2012. Ese año escribí mi primer texto dramático que tuve la fortuna de que fuera premiado y publicado. Desde entonces, he seguido escribiendo teatro con la asiduidad de las peores y mejores adicciones. Debido a que mi formación era en narrativa y guion, durante tiempo tuve la sensación de que cuando escribía teatro estaba adentrándome en una casa a la que no había sido invitado. Solo el paso de los años, las publicaciones y representaciones han conseguido mitigar, que no aplacar, esta sensación de impostura. Sigo trabajando en ello.
Escritura. / Style.
En mis obras suele haber exactamente lo contrario de lo que me propongo. Es como si una fuerza primigenia que emanara del propio texto lo llevara allá por donde desea al margen de mis intenciones. He escrito dramas disfrazados de comedia y comedias que solo se sustentaban en el andamiaje del drama. En mis obras más críticas hay una aparente sensación de superficialidad y en los textos más livianos el lector o espectador descubre al final que el lodo le llega por las rodillas. Esa tensión, esa contradicción, está en mi dramaturgia, la sensación perenne de tratar de escapar de mis obsesiones, de tratar de borrar mis propias huellas en cada nueva obra y terminar, casi siempre, en el mismo lugar en el que comencé porque acabo haciendo exactamente lo contrario de lo que me propongo... como en este texto.